martes, 29 de junio de 2010
Hay que leer a Galeano (también)
Está larga, pero sin duda llena de contenido.
Creo que se presta para una buena reflexión.
Cuando se la hayan leido, aquí estaré disponible para discutir con ustedes los diferentes puntos de vista.
Personalmente el tema del consumismo me preocupa mucho ya que estudié (ayyy) una carrera que si no se enfoca bien, lo que hace es alentar y llevar la producción masificada y el consumo a un nivel que definitivamente el planeta tierra no va a soportar.
Pero no solo en ese sentido, si no también, me hace pensar en si el estilo de vida que llevo es sostenible ... y me he dado cuando, que no!
Chiquillos, la pregunta no es solo "Hacia dónde vamos?", si no que "Cómo?".
Qué la disfruten!
El imperio del consumo
Eduardo Galeano
La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.
El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.
«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».
Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.
El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.
Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.
El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.
Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.
Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.
Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?
El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.
Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiene den las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.
Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?
El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.
El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.
La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.
Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.
lunes, 28 de junio de 2010
CRISIS DE LOS 20´s?!?!
El punto es que en el transcurso de la conversación le dije a mi amigo: "si los libros de psicología y de psiquiatría solo hablan de la crisis de los 40, estan MAMANDO! Porque me falta poco más de 15 años para llegar ahí, estoy aquí tomándome un té para calmar "mis nervios", estoy empezando mis 20´s y NO HAY DUDA que estoy teniendo una crisis!! Y ME FALTAN MÁS DE 15 AÑOS PARA LA MENTADA CRISIS DE LOS 40´S!!!!!!!!!"
El caso es que mi amigo "se atrevió" a debatirme y decirme pues "el muy conocedor del tema" que eso NO existe... que solo existe la crisis de los 40!! Yo en mi hueco profundo sin salida ni esperanza, lo vi totalmente anonadada y dije: este man si que no sabe nada!! tengo 23 años y ESTOY ATRAVESANDO UNA CRISIS!!! PORQUE ES TAAAAAN DIFICIL DE ENTENDER!?!
El tiempo pasó y abandonamos el tema; si existía o no, si me la imaginé, si la inventé o si ya alguien se me había adelantando y hasta patentada la tenía. Esa tarde hablamos de muchas cosas, y guardo esa conversación y esa tarde con mucho cariño; no solo porque fue con alguien a quien aprecio muchísimo, y tiene un gran pedazo de mi corazón... sino porque no le tiembla el pulso ni la voz para decirme las cosas como son... y ¿porque no? hasta "bajarme de la nube." Es muy probable que él ni se acuerde de ese día, pero a mi me quedó muy grabada en la mente; porque ese día fue un verdadero recorrido por lo peor de mi. Y ahora les explico porque...
Mis papás desde siempre me enseñaron a hacer las cosas bien y con excelencia; a que no hay cabida para el fracaso; sin embargo, siempre que caí me ayudaron a levantarme, me limpiaron las rodillas y me secaron las lágrimas con una sonrisa en la cara. Nunca me han hecho sentir mal si no logro algo, talvez porque saben que tengo suficiente con mi propia vergüenza y frustración.
Siempre me consideré muy segura de mi misma, pero de repente pasan los años y cosas que uno pensaba se iban a resolver con los años, no resultan como uno pensaba. Las dudas que uno esperaba se aclararan con los años se hacen aún más grandes o se multiplican, que es peor!! Como si uno no tuviese ya suficiente. Cosas que antes no le prestábamos tanta atención empiezan a adquirir dimensiones exorbitantes. Dudas, dudas, dudas y más dudas...
"Me llamo Susana, tengo 23 años, y de repente, no me siento tan segura como antes." Es mi confesión, para los que me conocen y sé que los que leerán esto se han tomado el tiempo de hacerlo , saben que no traía de fabrica ese "software", ese que tuve que comprar o mejor dicho piratear; porque por el, no pague ni un cinco. El que hace que me muestre vulnerable, indefensa y totalmente expuesta al mundo, como Susana, la que de momento no se siente tan inteligente, tan capaz, tan bonita, ni tan segura; la que a sus 23 años no ha podido tener una relación sentimental que resulte aunque sea remotamente decente, la que se pregunta si ha hecho bien con estudiar tanto y haber dejado de vivir tantas cosas por no tener el tiempo libre necesario, la que se arrepiente de no conocer el mundo, porque siempre hay cosas que hacer, la que está considerando cambiar de especialidad porque solo abrieron una plaza en la que ella quiere... la que duda hasta la intención de un halago... Triste verdad?
Si me viera de afuera podría hasta tenerme lástima... pero ¿saben qué? Si ustedes me preguntan, detrás de toda esa mierda soy feliz, y trato de hacer de las cosas lo mejor que se puede. Rodearme de gente bonita, positiva y buena vibra; aunque sea para hacer el mierdero más llevadero. Trato de organizar mis pensamientos y convencerme que es la FUCKING CRISIS DE LOS 20´s y q SI EXISTEEE!! QUE LA ESTOY VIVIENDO Y AL LEERLOS A USTEDES ME DOY CUENTA QUE LA VIVEN COMO YO, EN IGUAL, MENOR O MAYOR MAGNITUD!!
Son etapas muchachos, y para nuestra dicha o para nuestra desgracia, estamos viviendo la que determina como serán nuestras vidas de ahora en adelante; o al menos, es el boceto de lo que éstas serán...
Así que ahora entiendo que no está mal decir que a veces me siento miserable, y que en ocasiones no tengo ganas de ser positiva y que en muchas otras no me da la gana creerle a la gente cuando me dicen que hay muchos peces en el mar o que stoy a un año y medio de ser Dra. que soy bonita y que soy inteligente y que algo bueno saldrá; a veces no me dan ganas ni de creermelo a mi misma cuando me lo digo... pero por fortuna o por placebo estoy convencida que todo pasa... los 20´s se acabaran eventualmente... en 10 años (para hacerle eco a autor de abajo) tendremos 33... y quizás estaremos enfrentando la crisis de los 30´s... porque para que esperar a los 40´s para tener una crisis? cuando aún nos quedan dos décadas que atravesar; o bien, porque esperar a que la OMS y los conocedores del tema me autorice a tener una crisis a los 20, a los 30 o cuando se me dé la gana tenerla?!?!
Quizás no eran lo que esperaban para mi debut, talvez no compartan conmigo mi teoría... pero ahí se los dejo...
Los quiero
Susy!!!
PD: sé que ya se los he mostrado antes, pero no importa... como el video de Facundo Cabral lo veo en los momentos en los que MI CRISIS me ataca los veo y de una manera extraña me hacen sentir mejor o al menos ver el presente y el futuro con mejores ojos!! =0)
El poder de la palabra??
Hoy en un momento de desesperacion y desesperanza (Las doble D)... una amiga me texteo "usa el secreto"... y es una persona que respeto muchisimo. Despues de la crisis paso me empeze a preguntar que tanto poder tiene de verdad la palabra?
Personalmente me cuesta creer q todo lo que digamos tiene un significado cosmico raro, osea yo le decia a mi primo vacilando como "callese ojala le de cancer de ano"...jaja. Pero cosas que han pasado recientemente me tienen preguntandome si existe mas de lo que el ojo ve o lo que oye el oido.
Debo admitir que no se mucho del secreto pero lo que tengo entendido es que si nosotros deseamos algo de verdad y creemos que lo vamos a lograr de verdad lo logramos...q me ayude a Mari que sabe mas de eso. A mi me parece que el famoso Secreto es lo que le vienen vendiendo a los cristianos desde hace miles de años nada mas que le cambiaron el nombre y lo pusieron de moda. Pero que tanto pueden cambiar las cosas con solo que las deseemos, me parece que es como placebo para seguir siendo funcionantes, como un mecanismo de defensa.
Yo debo decir que despues de una experencia en la que tuve muchisima fe en que alguien se iba a poner bien y no paso...nunca he podido volver a tener la que tenia antes...y lei en Wikipedia que el secreto habia tenido criticas de gente como yo que cree que puede ser un arma de doble filo... y lo es la fe y la esperanza en cantidades industriales son lo mas peligroso que hay... no hay nada mas doloros que un corazon desesperanzado (sone muy culiolo??)!!!!
Pero bueno es todo cuestion de equilibrio...por que me aguevas ver siempre la vida de negro... pero sepan estupidos que leen el secreto, tampoco es de color de rosa. Encontremos unos lindos tonitos y variados para poder ver la de vida de mas de dos colores....con amor, el autor.
miércoles, 23 de junio de 2010
Esto es cortito ...
Hola chiquillos!
Hoy voy a escribir muy poco, voy a dejarme de filosofías y voy a ir a los hechos!
Ayer presenté mi proyecto de graduación! Fue un momento en que se me juntaron un montón de sentimientos de ansiedad, nerviosismo, emoción, inseguridad, etc., etc. etc.....
Un profe me dijo, tranquila, esto no es para tanto, yo no veo porque los alumnos se ponen así, pero no era para menos, esa presentación valía un 80% de la nota. Osea nada de trabajo previo, de esfuerzo durante todo el semestre, no no no, ellos quieren ver solo los resultados, pero está bueno, porque segun dicen, en la vida seria todo es así!
En fin, hoy despuesito del medio día fui a recoger mi nota, sin tener LA MAS MINIMA IDEA de que me iba a sacar, porque como les dije, el 80% de la nota dependía de mi desempeño del día anterior. Segun yo el momento de más nervios había sido ayer, pero NO, en el momento en que llegué a la oficina, me dieron el sobre pero antes debía firmar un papel confirmando que había recibido el sobre, ahí empecé a temblar, a titubear, por un momento creí que iba a desmayarme... BAH.... no, tampoco así! Pero si fue intenso, principalmente porque tenía el presentimiento que no iba a pasar! Y cual va siendo mi sorpresa que al abrir el sobre me había sacado un 80! Bueno, no me gusta ser mediocre pero ya a esas alturas lo que quería era pasar y poder decir que terminé con 5 años y medio de carrera universitaria! Y Así es!
5 AÑOS Y MEDIO! que en realidad se sienten como 10 por todo lo que viví y crecí a nivel personal e intelectual! Yo creo que cuando uno le dice a la gente "yo estoy en el TEC" todo el mundo dice "jue que gata", bueno nunca lo sentí como lo siento ahora, me siento muy gata la verdad, estoy a un papel de llamarme ingeniera! (momento de autoestima alto)
Pero bueno, eso que significa realmente, al final es sólo un título, lo importante es poder aplicar correctamente todo lo que aprendí, lo que me lleva a la típica reflexión de Murillo de donde estaré en 10 años, o mejor, en 1 año, porque en 6 meses se que voy a estar en Suecia (ji ji :)). Que dificil tener claro que estaré haciendo en un plazo tan corto, yo creo que se debe empezar por tener claro hasta donde me gustaría llegar, que me gustaría alcanzar y luego, con forme se vayan presentando las oportunidades, ir abriendo ese camino!
En fin! Les dije que iba a ser cortito y no iba a filosofar, pero en realidad los engañé!
Antes de terminar, los quiero invitar a mi celebración oficial mañana (hoy) jueves en Latino Rock, concierto de Sonámbulo , IUJUUU, qué mejor forma de celebrar eh?
Aquí esta la info de Facebook. Ojala se puedan llegar!
Les dejo esto pa que vayan calentando motores!
Mari y Arturo, espero que hayan mejorado su conocimiento de las canciones de Sonámbulo para mañana!
10 años!!!

Adjunto una foto del mia y del señor Pardo hace 16 años, la señorita Blanco estaba llorando en alguna clase adyacente y las otras damas no habian llenado de color nuestras vidas....ansio ver donde estaremos en 10 o 16 años... Con amor, el autor!!!
martes, 22 de junio de 2010
Voluntad
---Aquí empieza---
Tengo algo que confesar. Una de mis más grandes adicciones (sí, son muchas) es la adicción a las frases. Frases de libros, frases de canciones, frases que me dijeron alguna vez…solo frases. Ahora, pensando en esto, uno recolecta frases porque son interesantes o porque lo hacen sentir algo, normalmente algo bonito. Hay muchísimas frases de esperanza, de aliento blablá. Y entonces resulta que uno lee las frases o se las pone un amigo en el FB (siglas popularmente aceptadas para la red social que en realidad es el demonio disfrazado de internet) y uno se siente un poco bien, aunque sea de mentirillas todo esta bien y uno siente que puede, siente que hay una luz al final del famoso túnel ese que usan para todo y bueno, si esa gente inteligente que hace frases dice que yo puedo, seguramente es cierto. Pero si se fijan, este tipo de frases normalmente nos incitan a atrevernos, a poder hacer algo pero, no hay en ningún lado una explicación del proceso. Les explico: está el problema y el miedo o lo que sea, luego un espacio en blanco ___, y al final del otro lado resulta que sí se pudo!! Y todo el mundo feliz. Qué pasó en el medio? Nunca lo cuentan.
El corto que pasan antes Toy Story 3 me enseñó que una vez que nos animamos a lo desconocido resulta que no es tan pior pero, una vez más, no me enseña como atreverme. Dirán ustedes, pues atreverse es nada más cosa de atreverse, respire hondo y se manda. Pues no, la verdad es que no es tan fácil. Habrá algún científico, ya sea estudioso de cerebros o de personas o de emociones o de acciones o de qué sé yo que cosa que haya estudiado esto? Esto de la voluntad es más complicado de lo que parece.
Viene y me dice Facundo: “Inevitablemente la vida te pondrá al borde del abismo. Salta y verás q no era tan profundo como pensabas.” Y bueno, claro que yo le creo porque es Facundo y él sí que sabe lo que dice pero, señor Don Facundo Cabral, se le olvido decirme cómo hago para atreverme a saltar! Ya ven que hasta a Cabral se le van algunos detalles.
Pasa por ahí Saramago (ahora en modo fantasma por supuesto) y me deja dicho lo siguiente acerca de perder el tiempo: “…recuperar el tiempo perdido, palabras estas insensatas entre las que más lo sean, expresión absurda con la cual suponemos engañar la dura realidad de que ningún tiempo perdido es recuperable, como si creyésemos, al contrario de esta verdad, que el tiempo que juzgábamos para siempre perdido hubiera decidido quedarse parado detrás, esperando, con la paciencia de quien dispone del tiempo todo, que sintiéramos su falta.” Entonces yo entiendo, obvio que no hay tiempo que perder y es una lástima perder el tiempo y la verdad es que nunca se recupera, pero entonces, cómo le hago para no dejarlo pasar? Para que el miedo y las inseguridades y la mariconada que sea no me impidan hacer esta o la otra cosa? No me lo explicó Don Jose y pues ya no se lo puedo pedir porque sería meterme con cosas de ultratumba y a eso yo no le voy.
Otra pregunta: Cómo demonios es que la autora de este librucho “El Secreto” logró engañar a tanta gente y hacer tanta plata a base de una mentirota tan grande como la de “querer es poder”? A ver, vaya señora Doña Rhonda Byrne a decirle a la mamá de 8 carajillos que vive en la Carpio que con solo que ella quiera tener un plato de comida para sus chiquitos todos los días lo puede tener. Vaya, señora, dígaselo a ver qué pasa. Sentémonos todos a esperar el milagrito.
¡Nos mienten! Pero ahí sí que no puedo criticar sin criticarme porque lo que yo creo es que tanto esos que le creen a Doña Rhonda, como yo, tenemos lo mismo: unas ganas incontrolables de sentir que todo va a estar bien. El mismo placer que me da mi adicción a las frases, se los da a ellos leer “El Secreto” (que por cierto ya ni es tan secreto).
Todo muy bonito, lindas las frases, lindos los libritos de autoayuda y todo el asuntico pero en ningún lado me explican CÓMO! Cómo demonios se hace la voluntad? De qué está hecha? Y por qué tengo que tenerla si realmente no quiero?
Será que hay gente que no se hizo para estar en este mundo? O para ponernos medio chancleta, será que no todos los individuos calzan en esta sociedad? Y entonces, por qué no se van? Será que tampoco se atreven?
Podría ponerme también medio poética y pensar que la voluntad está hecha de felicidad (ahh! Linda frase para que se haga famosa en algún mundillo de optimistas). Ok, está hecha de felicidad porque claro que siempre voy a querer hacer lo que me hace feliz. Solo que resulta que también para hacer lo que a uno lo hace feliz se necesitan lo que popularmente llaman “BOLAS”…y ahí sí me jodí porque esas no me las pusieron antes de nacer (un error de fábrica talvez). Y ahora de donde me las saco? Ven, volvimos a lo mismo: cómo me fabrico una voluntad?
Pero en fin, yo no lo sé y apuesto a que ustedes no pueden tratar de explicármelo sin caer en la tentación de usar las mismas frasecillas felices que, aunque felices, no me lo explican. Mientras tanto, yo los dejo con Facundo otra vez que, a pesar de que es también un montón de frasecillas felices, al menos me alimenta la adicción. (ADVERTECIA: No hagan caso a la ñoñada de video, solamente escuchar la voz).
Y recuerden pequeñuelos: “QUERER ES PODER”.
lunes, 21 de junio de 2010
2 minutes to midnight

Así se llama una canción de Iron Maiden, pero ese no será el tema acá. Quería escribir por estos lados; la verdad tengo un poco de angustia de que en algún momento nuestro blog pase de moda para nostros mismos, que lo dejemos botado y en el olvido. Por fa no. ¿sí?
Faltan dos minutos para media noche y entonces heme acá, escribiendo apenas el segundo párrafo de mi segunda entrada, a una semana exacta del nacimiento de este colectivo de seis.
Faltan dos minutos para media noche y eso quiere decir que este día se acaba, mañana martes recargaré pilas y tal vez hasta tenga en mi cabeza una idea nueva para escribir. Ahora no, ahora solo sé que el lunes está por acabarse y yo estoy muy feliz de estar por acá, estoy muy feliz de poder compartir textos con otras cinco personas con las que he cruzado vidas en diferentes momentos de este viaje y que realmente se han convertido en seres muy importantes en mi vida.
Faltan dos minutos para media noche y solo espero mañana no arrepentirme de haberme quedado despierto a estas horas, debería estar acumulando horas-sueño pues la semana apenas empieza y más vale empezarla con energías, pero en este momento me haría bien un poco más de las que tengo.
Faltan dos minutos para media noche y honestamente no sé si mañana estaré acá, “sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas”, canta Rubén Blades. Todos los días somos vulnerables a desaparecer y por eso hay que decir las cosas antes de que sea imposible. Mañana podría ser muy tarde y no necesariamente porque sean las 11:58 p.m. sino porque todo en algún momento se va (todo = nosotros incluidos).
Faltan dos minutos para media noche y espero poder decirlo una vez más mañana, pasado mañana y el día que le sigue, pero como no lo sé entonces nada más resumo muchas cosas que pasan por mi cabeza en este momento: los quiero mucho. ¿Frase cliché? Bah! Déjenme decirla, es corta, rápida y explica muchas cosas que a veces uno da por sentado cuando no debe ser así.
La verdad ya no faltan dos minutos para media noche, de hecho al nuevo día ya le han corrido unos minutillos... sin embargo me gustó congelar todo a las 12:58 para guardar por un ratico tan bonitos sentimientos que quería expresar en ese momento.
Ya son las 12:10 en el reloj de la compu y me siento satisfecho de haber hablado; poco pero por lo menos con valiosas palabras -digo yo-. ¡Feliz semana!