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martes, 28 de septiembre de 2010

Acetato-Casette-CD


¿Cómo llegamos hasta aquí? Eso de la revolución industrial y ahora que la tecnológica, como revoluciones que son, me parece que nos pegaron de golpe y aunque todo es muy entretenido pues de repente esa revolución nos vino a revolcar en excesos.


Hagamos entonces un pequeño viaje en el tiempo, revisemos el camino para ver en qué momento nos convertimos en personas que necesitan aparatejos.


PALABRAS-COMUNICACIÓN TELEFÓNICA-CELULAR -MENSAJES DE TEXTO
Antes, la gente solía hablar. Sí, sé que cuesta creerlo, pero resulta que no había otra forma de comunicarse. Hablar era necesario. Hablar de frente, dar la cara, ser valiente. Luego por allá inventaron un montón de chunches que eventualmente se desarrollaron hasta que apareció el teléfono (yo sé que esta historia se la saben porque se pregunta en los exámenes de sexto del ministerio…o bueno, se preguntaba-aba-pasado). Y bueno, maravilloso, porque hay gente que le sale mejor decir las cosas cuando no lo ven. Claro! Si en la cara se pueden ver muchísimas cosas q la boca no dice solita. Mis ojos, por ejemplo, dicen cosas que yo no los dejo decir. Entonces, ya recordaran cuando tenía uno que llamar a los amigos y pasar por el proceso de saludar amablemente a los padres y demás familiares que se dispusieran a contestar la llamada que uno secretamente le pedía al Señor (con mayúscula) desesperadamente que contestara de una vez la persona buscada. Pero claro, nunca era así, y entonces “Buenas noches Don…Don (ay la santísima se me fue el nombre del Don!), disculpe, por ahí esta Juanito?”. Resulta entonces que para resolver esta clase de situaciones embarazosas alguna mente diabólica decidió inventar el teléfono móvil/celular. Muy bien!! Ahora cuando nos varemos en medio de la selva podremos pedir ayuda con facilidad. Sin embargo, la facilidad del celular evitó también el contacto con los padres de la persona que uno se estaba ligando o con el que andaba o el novio o blabla y así también hizo la vida de los hombres mucho más fácil a mi parecer. Ah, porque se me olvidaba, con el celular vinieron los mensajes de texto. Entonces, si antes el proceso para salir era: el mae te llama->saludar al padre que conteste el teléfono->hablar con vos->quedar en la hora para pasar a recogerte->tocar el timbre->saludar al respectivo padre que conteste al intercomunicador y/o salga a abrir la puerta->finalmente salir; pues ahora la cosa es más o menos así: mensaje de texto “salimos?”->mensaje de texto “si”->diversos mensajes de texto para hora y lugar->mensaje de texto “voy para allá”->mensaje de texto “ya llegué”->salir. Ahora todo es como más express.

CARTAS-@-MSN
Desde el Pony Express y los telégrafos hasta los ímeils. El camino ha sido largo. Las cartas, tan lindas las cartas! Cartas van y vienen en los libros de García Márquez, cartitas de amor. También se guardaban las cartas en cajas de madera que años después agarraban un olor a viejo demasiado bueno. Qué lindo era reconocer la letra de quien la escribió, que linda la espera, el papel, la tinta, el color. Peeero noooo! Tenían que venir y ponernos el “@”. Quién demonios sabía qué significaba ese simbolito antes del correo electrónico. Pero bueno, por supuesto que tiene cosas buenísimas el coso ese. Innegable su utilidad profesional y de ocupación en oficinas, empresas y demás. Y bueno, la rapidez, la internacionalidad rápida y todas esas cosas sí…pero yo me pongo triste. La despersonalización, supongo que ese es el problema. ¿Dónde se guarda el e-mail? Es una ficción, no hay cajita de madera, no lo puedo tocar. Y déjenme decirles que yo soy una persona que toca, sí, me gusta tocar, y a pesar de que por las morbosas mentes de algunos (o todos ustedes) debió pasar una risilla burlona, no me pueden decir que no es rico tocar. Esto me lleva al siguiente punto. El msn (emesen) es buenísimo para mantener contacto, o quizás ni pa tanto, porque el contacto es con tacto y ahí de tacto no hay nada. Es cierto que uno se puede saludar y contarse cosas cuando no puede hablar por diversas razones pero ¡qué es eso de los emoticones! Un abrazo entre dos bichillos que parecen de LEGO no es un abrazo…con lo rico que es que lo abracen a uno. Dicho esto, sigo admitiendo que es una buenísima manera de hablar con los amigos y no puedo negarlo porque soy parte de la generación que aprendió a usar estos medios tecnológicos y que nunca los podrá dejar. Desarrollamos otra forma de aparente contacto, otra forma de relacionarnos y hasta otra forma de expresar amor. Si se dan cuenta, fuimos nosotros el cambio. Aún nos podemos acordar, haciendo un esfuerzo, de la época no-celular, de cuando empezó el internet y de todos los cambios que paulatinamente fuimos teniendo por las novedades de la red. Pero los abrazos, los abrazos sí que no los quiero dejar, ni cambiarlos por bichos de LEGO…jamás.

CAFÉ-FACEBOOK
Y bueno, llegamos una parte fundamental (y controvertida esta semana por cierta decisión de quien escribe esta palabrería sin sentido), sí, la red social más temida. Recuerden muchachos, ¿qué era lo que hacíamos antes de FB (por sus siglas en inglés) para saber cómo iba la vida de los demás? Bueno, si eran conocidos no tan queridos, pues chismear y si de amigos se trataba, cafecito para conversar (o alcohol que ya depende de la hora del día y la gravedad de lo que se tenga que contar). Pero ¿ahora qué? Resulta que ya solo nos reunimos para comentar detalles porque en el feizbuk uno de todo se entera, aún cuando uno ni se quiera enterar. ¿Me tiene que contar algo? Ahh ya sabía porque la vi en Facebook en una foto con él, luego me metí a su profile y luego al de él y ya sabía. Buuu, se arruina la sorpresa, la emoción de frente…aburrido. Pero más que eso viene a ser un problema en serio, tanto que se los juro que La Nación publicó sobre esto, ahí tienen pa q lleven http://www.nacion.com/2010-06-13/Proa/NotasSecundarias/Proa2401179.aspx. Y me dicen por ahí que en Europa primer mundo, ya existe terapia para que la gente deje Facebook (que lo confirmen los corresponsales que tenemos por allá). Y bueno, la verdad es que qué pereza me da saber todo de todo el mundo, qué cansado que me aparezcan cosas que no quiero ver pero que sí quiero saber pero que mejor no supiera y toda esa clase de enredos. Antes de Facebook la vida era más simple, una ignorancia placentera teníamos de no saber más de lo necesario. Entonces lo más sensato es tener autocontrol, usar Facebook sin excesos y sin meterse a cosas que no te hacen bien. ¡JAAAA!

Lo malo de estas cosas es que crean adicciones y, sin irnos tan al extremo, crean dependencias. Nada peor que las dependencias porque nos hacen olvidar que lo único que nos acompaña hasta la muerte es nuestra propia compañía, nosotros mismos y nada más…ni nadie más. Todo se acaba, hasta Facebook, ya verán, y hay que aprender a saber y recordar eso. Con todos estos medios tecnológicos e internetológicos feisbuquianos yo les pregunto para que se pregunten: ¿Estamos creando dependencias?

ACETATO-CASETTE-CD
Recuerdos de tocadisco, perfectos y complicados de escuchar. De esto no tengo mucho que decirles. Sólo que una vez que tuve una conversación de las cartas y el correo electrónico, de los discos y los casettes, mi conversación llevó a mi oponente en la discusión a terminar por enviarme una carta que dentro tenía un casette con un mix. Un mix en casette, la cosa más difícil y tediosa del mundo, con canciones acerca de mí y para mí. La carta nunca llegó a destino porque hasta eso, ahora somos un poco inútiles para enviar cartas, pero les aseguro que el gesto fue lo más chiva y es a esos detalles a los que me quiero acercar con todo lo que les he dicho.

(A Nani especialmente le digo: De verdad ocupaba hacerlo. No entraré en detalles. Facilíteme su dirección postal  y verá que las cartas de monótonas no tienen nada. Más esfuerzo de mi parte para que sepa más de mí y para saber más de ud. Todo va a salir bien.)

Yo quiero las cartas con palomas mensajeras, quiero el café en la tardecita lleno de historias que contar, quiero poner el acetato en el tocadiscos, quiero las palabras de frente y quiero que me toquen, quiero tocar, quiero sentir de verdad, en la piel y en los huesos y en lo que tenga que sentirse porque es bueno, porque es rico y porque sí.

ADIÓS